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Cuando la cerveza está embotellada, el contenido de oxígeno residual de 0,1 mg/l debe mantenerse tan bajo como sea posible y no se pueden absorber más de 0,03 mg/l de oxígeno. Para lograrlo, las fábricas de cerveza emplean dos métodos diferentes, solos o combinados:

  1. Las botellas se lavan con CO2 y se llenan con cerveza a través de un tubo largo. En este caso, el tubo de llenado está insertado dentro de la botella, la cual se lava con dióxido de carbono antes de ser llenada con cerveza. Este método consume relativamente una gran cantidad de CO2.
  2. Las botellas se evacúan y luego se lavan con CO2. Este método reduce considerablemente el consumo de dióxido de carbono gracias a que la mayoría de oxígeno ya se extrajo antes.
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